
En una ventana de exhibición, las partículas de polvo capturan la luz. En un laboratorio limpio, el más mínimo flujo de aire puede afectar negativamente las mediciones. Los calentadores de aire forzado generan partículas y humedad, lo que dificulta el control de la contaminación y las fluctuaciones de temperatura. Por eso, hemos diseñado nuestros calentadores infrarrojos para evitar este problema desde el principio.
Lo que realmente importa
Nos basamos en emisores de infrarrojos de onda corta que irradian calor directamente hacia las personas, los objetos y las superficies, sin necesidad de ventiladores o conductos. El resultado es un calor silencioso y libre de polvo, que se activa de inmediato.
El elemento de cuarzo alcanza la temperatura de funcionamiento en cuestión de segundos, lo que permite un calor uniforme y dirigido, que se puede concentrar donde sea necesario. Estas unidades funcionan con una fuente de alimentación eléctrica estándar, consumen poca energía y pueden combinarse con termostatos para un control preciso de la temperatura.
La carcasa del calentador permanece fría en su superficie externa, mientras que la protección interna reduce las interferencias electromagnéticas, lo cual es útil cuando se utilizan instrumentos sensibles.
Por qué este enfoque es adecuado
En una ventana de exhibición, lo importante es que la atención se concentre en el producto, no en los componentes técnicos. El calor infrarrojo evita que el vidrio y las telas sean afectados por corrientes de aire o condensación, manteniendo así los colores y texturas intactos.
En un laboratorio limpio, reducir el movimiento del aire significa menos perturbaciones causadas por partículas y menos vibraciones microscópicas, lo que ayuda a que los experimentos sean consistentes y los equipos estén bien calibrados. El calor es uniforme, controlable y localizado, lo que permite mantener un microclima preciso para muestras delicadas, sin calentar espacios vacíos.
Detalles prácticos
El calor infrarrojo es direccional, por lo que su ubicación es importante. Es necesario planificar bien la distribución de los calentadores para evitar sombras y puntos calientes, y utilizar soportes ajustables para dirigir el calor con precisión.
Dado que el elemento se calienta mucho, es necesario mantener cierta distancia entre él y los materiales inflamables y otros objetos cercanos. La buena noticia es que su instalación es sencilla, y una vez instalado, solo se requiere una limpieza rutinaria.